sábado, 30 de abril de 2011

CARACTERÍSTICAS DESEO SEXUAL INHIBIDO

También llamado trastorno por ausencia o pérdida del deseo sexual o deseo sexual hipoactivo. La falta de deseo puede ser global y abarcar todas las formas de expresión sexual, o limitada a una pareja o a una actividad concreta.


Este cuadro consiste en la ausencia o disminución de fantasías sexuales y falta de interés por el sexo. El tratamiento en la gran mayoría de los casos, requiere un abordaje psicológico.


A lo largo de la vida de una persona existen variaciones en la intensidad del deseo sexual, intensificándose más en unas épocas por otras (por ejemplo: disminución en época de estrés laboral, incremento al estar en compañía de una persona por la que se siente atracción).


Las personas que sufren deseo sexual inhibido casi nunca toman la iniciativa en la interacción sexual, y cuando lo hacen es por presión de la pareja o por considerarse culpables de su baja actividad sexual, pero no existiendo un interés real. Tienen poca motivación para buscar estímulos adecuados, no perciben el atractivo físico de las personas por ser menos sensibles a los reclamos sexuales y retrasan la frecuencia de sus relaciones.


Estas personas, cuando tienen relaciones sexuales, se caracterizan por la falta de entusiamo y un comportamiento mecánico, con disminución o supresión del placer.


Esta disfunción pertenece a las alteraciones en la fase de deseo sexual de la respuesta sexual. Se trata de un bloqueo de la libido y se manifiesta en un desinterés por iniciar o responder a la estimulación erótica a pesar de que la persona pueda funcionar sexualmente sin problemas.


Para lograr terminar con la inhibición del deseo sexual, hay que procurar:


1. Un buen conocimiento persoanl, tanto a nivel corporal como cognitivo y emocional


2. Una actitud positiva, saludable y abierta hacia la sexualidad y el placer


3. Un buen entrenamiento corporal que mantenga el erotivmos a través de la caricia


4. Cuidar la salud y la dieta, que suponen un síntoma de que la persona se quiere y quiere disfrutar de su cuerpo y su sexualidad


5. Una apuesta pr la ilusión, la pasión y la fantasía

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA INHIBICIÓN DEL DESEO SEXUAL

La baja autoestima y el sentimiento de culpa son los dos grandes inhibidores del deseo sexual, pero en ellos subyacen otras causas como:
1. Los miedos: no dar la talla, fallar, ridículo, rechazo, mostrar el cuerpo, posibilidad de un embarazo, miedo a enfermedades de trasmisión sexual
2. Las ansiedades: la principal es el orgasmo como meta de una interacción sexual
3. La falta de tiempo, estrés y preocupaciones
4. Los enfados y conflictos
5. Los tabúes y prejuicios
6. La falta de comunicación: no hablar abiertamente sobre lo que nos gusta, no compartir intimidad, no hacer partícipe a la otra persona de nuestra vulnerabilidad
7. La falta de ilusión y pasión por la vida: una actitud negativa, pesimista, apática y rutinaria
8. La ignorancia sobre el cuerpo y la experimentación, base de todo el conocimiento del placer y de mantener debidamente erotizado el cuerpo
9. Medicamentos: algunos ansiolíticos, antidepresivos o fármacos para el tratamiento de la hipertensión arterial pueden tener incidencia en la libido

CAUSAS DEL DESEO SEXUAL INHIBIDO

Causas médicas: Influyen directamente sobre el impulso sexual, como enfermedades neurológicas, hormonales (bajos niveles de testosterona) y endocrinas (diabetes), o factores psicológicos que acompañan a determinadas enfermedades, sobretodo las que tienen una evolución crónica. Estas últimas pueden hacer creer a las personas, que la misma enfermedad (o cirugía) que padecen les ha imposibilitado para una conducta sexual normal. Como consecuencia de este pensamiento presentan un miedo al fracaso y falta de confianza en sí mismas que las conduce a evitar la actividad sexual y, consecutivamente, a una disminución del deseo. A menudo la autoestima queda dañada ante enfermedades de larga evolución y/o cirugía agresiva como en el caso de la cirugía de mama.

Causas farmacológicas: Cuando la disminución del deseo se produce exclusivamente por los efectos directos de un fármaco, se trata de un trastorno sexual inducido por sustancias. Los fármacos que la pueden producir son los psicofármacos, los antihipertensivos y algunos diuréticos

Causas psicológicas: A menudo las causas psicológicas aparecen de forma anárquica y abrupta. Existe un determinado tipo de personalidad que, sin ser patológico, puede explicar la disminución del deseo sexual. Las características son: la falta de confianza, los sentimientos de culpabilidad, la rigidez excesiva, la incapacidad para transmitir deseos o sentimientos a la pareja, o la incapacidad de manejar situaciones emocionales que pueden vivirse como conflictivas por las personas. Estas características, junto con el miedo a la reacción de la pareja y los esfuerzos para evitar la actividad sexual, son los factores desencadenantes que aparecen con más frecuencia. La educación moral y religiosa estricta y una información sexual inadecuada actúan como factores predisponentes.

Enfermedades psiquiátricas: Es el caso del trastorno depresivo; en ellas, el impulso sexual está disminuido, así como en los pacientes que presentan un abuso de determinadas drogas. Hasta un 20% de los pacientes depresivos interrumpen su actividad sexual. Se trata de un síntoma más dentro del cuadro clínico causado por los cambios bioquímicos que se producen en estos trastornos.

Eventos traumáticos sexuales, sobretodo en las mujeres: Los pacientes que han vivido una sexualidad asociada al castigo, dolor o miedo presentan una resistencia causada por la ansiedad o la culpa.

La rutina o aburrimiento sexual: En muchos casos la convivencia puede enfriar el deseo sexual; la rutina, el hastío y los conflictos conyugales pueden llevar a una inhibición del deseo sexual. La actitud perezosa provoca que finalmente sea un fastidio iniciar la actividad sexual. A menudo son parejas que no rompen horarios preestablecidos y que mantienen una misma conducta sexual. Se puede seguir amando a la pareja, pero no verla ya como objeto de deseo. Muchas parejas mantienen relaciones sexuales sólo para cumplir con sus deberes conyugales, pero no las desean ni las disfrutan.